De Messi a Nadal, pasando por Maluma, así se han despedido decenas de celebridades del futbolista. Tres días de luto nacional. Así ha reaccionado Argentina a la muerte de Diego Armando Maradona, el futbolista convertido en religión que hoy nos dejaba a los 60 años de edad. Un adiós de estado a un mito que también está siendo muy llorado en el resto del mundo, donde grandes figuras no solo del deporte, sino también de la cultura o la política están rindiendo su particular homenaje al Pelusa a través de conmovedores mensajes en sus redes sociales.

Es inevitable pensar en Maradona y no hacerlo en el gol de eslalon que le metió a Inglaterra en el 86. Es el que lo convirtió en dios y le hizo ganar por moviola la guerra de las Malvinas. Ahora Twitter es un tsunami que rebosa ese gol y sus cientos de milagros deportivos. Una competición para ver quién reza el piropo más grande, una carrera de velocidad por encontrar el mejor símil.

No superarán a Calamaro: “Maradona no es una persona cualquiera, es un hombre pegado a una pelota de cuero”. El resto de sus vídeos de YouTube se verán cientos de millones de veces más y habrá quien diga que él fue Argentina y que hoy muere el fútbol. Chiva el periodista Julio Maldonado “Maldini” que nunca hubo ni habrá un futbolista del talento de Maradona. Y Maldini ha visto casi todos los partidos. No le quito mano.

Porque antes el fútbol no era cosa tan democrática, la primera vez que pude verlo en directo fue debutando con el Sevilla el 22 de septiembre de 1992. Las crónicas fueron duras pero no sangrantes. Había venido a ungirnos espolvoreando aún un poco de aquel talento. Hacía más él por la Liga española que al revés y lo sabía.

Ahora las estrellas europeas se retiran en China y Estados Unidos. Entonces a él le resultó exótico hacerlo aquí. “Más carisma que fútbol”, le reprocharon, pero cómo desprenderse de lo primero. ¿Cuál es el bromuro que inhibe el aplauso y el cariño automáticos? Venía con los deberes hechos y se movía con la inercia de la historia.

El cromo de Maradona recién acuñado, que no nos cabía en la doble página del álbum destinada al Sevilla, iba directo a la sección de fichajes, y la tarde previa aquel debut les había tocado a dos compañeros de clase. Escucharon ofertas de hasta otros 100 cromos por él y rechazaron todas. No se puede embotellar, ni cuantificar, ni medir, ni cambiar, ni negociar, ni traficar con el talento. Después de aquella fofa temporada en la que metió cinco goles y dio nueve asistencias en 26 partidos pero puso todos los focos del planeta Tierra en un equipo inesperado, jugó cinco partidos más con el Newell’s Old Boys y otros cinco con la selección y se retiró a los 34. Y no es que comenzara la leyenda, porque después de sus trabajitos para el Nápoles y la selección argentina, nunca hizo falta perspectiva para adorarlo.

Desde entonces sus palabras resonaron con la intensidad de un papa o de un ángel caído. Le escuchaban con devoción sus paisanos y casi todos los habitantes del planeta fútbol. “Sirvió de compensación para un país que en pocos años vivió varias dictaduras militares y frustraciones sociales de todo tipo”, llegó a explicar Valdano. El sociólogo Eliseo Verón lo comparó con Evita. Sus malabarismos con una naranja, sus demandas de paternidad, sus denuncias de acoso sexual, sus problemas con el fisco y con las drogas, aunque duras, y aunque graves, fueron humo y personaje. Se tenía una cierta bula con él… por lo del carisma. No hay ningún otro jugador de fútbol o del resto de deportes con un culto a su nombre: la iglesia maradoniana.

Con todos sus claroscuros, la etapa de civil del Pelusa fue una parodia de sobrepesos y tintes de pelo, de insultos y de bravuconadas hasta que el director italiano Paolo Sorrentino lo pintó en La juventud como un jubilado en pleno desenganche, un Elvis del fútbol que hacía aquagym mientras procuraba alejarse de las adicciones, que al final le encontraron y hoy le han tumbado a los 60 años. Hay dos caras de la moneda y él nunca las ocultó. Pero aún desbordando la piscina y convertido en caricatura era capaz de traspasar todas las generaciones maravillando con su sola presencia derrumbada a un niño que no podía adorarle si no de oídas. Por el mero hecho de haber golpeado una pelota con la pierna izquierda mejor que nadie en la historia de la humanidad.

De los primeros, Leo Messi. El todavía jugador del Fútbol Club Barcelona compartía en su Instagram un retrato junto a Maradona junto a un texto en el que envía su pésame a “toda su familia y amigos”.

“Un día muy triste para todos los argentinos y para el fútbol. Nos deja pero no se va, porque el Diego es eterno. Me quedo con todos los momentos lindos vividos con él”, recordaba el delantero y ganador seis veces del Balón de Oro.

Claro que no ha sido él el único deportista que ha mostrado sus condolencias en redes. Compañeros de profesión como Neymar hablando del “adiós a una leyenda”, Arda Turan asegurando que hoy “todos hemos muerto un poco” o Cristiano Ronaldo explicando que él “se despide de un amigo pero el mundo de un genio eterno” también se han sumado al homenaje popular. El F.C. Barcelona, por su parte, ha publicado un vídeo recordando su paso por el equipo a principios de los 80 acompañado de una frase que no necesita más explicaciones: “¡Qué bueno que exististe!”.

Claro que no ha sido solo el mundo del fútbol el que está lamentando esta perdida. La figura de Maradona trascendió para convertirse en un icono de la cultura popular conocida en todo el mundo. Uno de esos personajes capaz de tocar por igual a tenistas como Rafael Nadal, que habla del “vacío que deja esta muerte en el mundo”; jugadores de baloncesto como Pau Gasol; cantantes como Maluma reconociendo que se ha ido “el jugador más grande que ha tenido el fútbol”; o actores como Gael Garcia Bernal; solo unos pocos de los famosos que también han mostrado su tristeza por esta muerte en sus perfiles oficiales en redes.

Incluso el mundo de la política está consternado, y nada para demostrarle que el mensaje que ha dejado en Twitte, el actual presidente de Argentina, Alberto Fernández, junto a una foto en la que aparece abrazando efusivamente a Maradona. “Nos llevaste a lo más alto del mundo. Nos hiciste inmensamente felices. Fuiste el más grande de todos. Gracias por haber existido, Diego. Te vamos a extrañar toda la vida”, escribía.

Despedimos a un grande, recibimos a una leyenda, Diego Armando Maradona.


INFORMACIÓN PROPORCIONADA POR EL MINISTERIO DE SALUD DE LA NACIÓN.
CUIDADOS Y PRECAUCIONES.

SÍNTOMAS.

En caso de que usted presente dos o más de los siguientes síntomas: fiebre de 37,5 ° C, tos, dolor de garganta, dificultad para respirar, dolor muscular, dolor de cabeza, diarrea y / o vómitos. O si sólo tiene una pérdida repentina del gusto o del olfato, consulte con su sistema de salud local.

Fuente: Vanity Fair.Es. Foto: Vanity Fair.Es.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí